Por
Ítalo Calvino:
“Un clásico es
un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir.”
“Tu clásico es
aquel que no puede serte indiferente y que te sirve para definirte a ti mismo
en relación y quizás en contraste con él.”
“…los clásicos –los ejemplares- son los
que mejor nos descubren nuestros poderes, nuestros recursos y nuestros límites.
Son necesarios, ahora más que nunca, cuando el individuo se cree desposeído,
atomizado, desarraigado, falto en todo lo que él es y puede ser o hacer. Asimismo
enseñan los confines de lo humano, en un momento como éste en que sentimos la
amenaza de un poderío material ilimitado a punto siempre de descargarse en
devastaciones de alcances planetarios.(…)
los clásicos nos reconducen a la fuente, al origen de nosotros mismos, del
mundo, al asombro primero y último como misterio, como destino, empresa,
euforia, sabiduría o religiosa revelación. Ellos nos hacen, si no fácilmente
verificables, sí siempre presentes y excitantes estas palabras de Plotino que,
por lo menos una vez y de modo inolvidable, han sonado en el oído de cualquier
hombre como una profunda verdad a descubrir: Muy pocas personas saben cuán bella es su alma.”(Bordoli,
1965:274)
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